Como madres nos llenamos de dudas e incertidumbres ¿como serán nuestros bebés, estarán sanos, haremos un buen trabajo? Etcétera. Y uno de los principales temores que nos invade es el parto ¿dondé, como, con quien? y durante el embarazo nos embarcamos en una búsqueda de quien será nuestro médico y dondé sera el lugar elegido para el parto. Puede ser el hospital publico, el hospital privado, en una casa de partos o en la casa propia. La elección de nuestra preferencia. Pero pasa que cuando pensamos en casa pensamos que es una imprudencia, que se pueden complicar las cosas o que en el hospital estaremos más seguras hablando en salud. La realidad es que el hospital no proporciona la seguridad de la casa ya que en casa, si elegimos una matrona o partera profesional nos valora todo el tiempo y en el hospital no les da tiempo debido a la demanda, en casa podemos comer y beber, en el hospital se concecta un suero y se restringe el alimento, en casa estamos acompañadas de quien deseamos, en el hospital solo nos acompañan las enfermeras y las otras parturientas, en casa se monitorea el corazon del bebé por lo menos cada hora, en el hospital cada que el tiempo lo permite incluso pueden pasar tres horas sin haber checado el corazon del bebé, en casa no hay epidural, ni episiotomía, ni gritos, ni reproches, ni tensión. Entonces es momento de reconsidarar que lugar les ofrece mayor seguridad tanto física como emocional a ustedes y su bebé. Que lugar los expone menos a contagios a perdidas a intervenciones. Si bien es cierto que el parto en casa se puede complicar es lo mismo en parto hospitalario y en ambos casos se puede acudir a emergencias para una cesárea. La diferencia es que en casa se puede detectar con más anticipación que en un hospital ya que la persona elegida estará al tanto de nosotras todo el tiempo y en el hospital seremos nosotras y las otras chicas que lleguen, que bien puede ser una o bien pueden ser diez.
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